Arquitectura Celestial

Iglesias de Medellín

Desempolvando Los Libros May 16, 2009

Filed under: Archivos Celestiales — Daniela Echavarria @ 9:30 pm

En pleno siglo XXI, son muy pocas las personas que recurren a los libros para buscar información, pues contamos con la rápida, fácil y eficiente herramienta de Internet. Pero definitivamente cuando se investiga sobre algo histórico, Internet no tiene ni la mitad de la información que se puede encontrar en el más viejo de los libros que se encuentran en las bibliotecas de la casa…seguramente empolvados. Es por esto que a continuación se exponen algunos textos y fotografías encontrados en diferentes libros que relatan la historia de Medellín.

 

La Historia Eclesiástica de Medellín

Filed under: Archivos Celestiales — Daniela Echavarria @ 12:43 am

Otra joya de la literatura antioqueña, es el libro “Medellín… Ciudad Tricentenaria. 1675-1975” de  la Editorial Bedout S.A. y publicada en 1975.  En este libro se encuentra la “Historia eclesiástica de Medellín” relatada por Javier Piedrahita Echeverri.

 “Hago un resumen en cuatro cuartillas de la historia eclesiástica de Medellín. Esta síntesis muestra el aspecto  religioso de la ciudad.

 La Doctrina de San Lorenzo de Aburrá. Fundada por Herrera Campuzano en 1616 con ella comienza la vida eclesiástica del Valle de Aburrá. Tuvo una duración de cincuenta y ocho años pues pasó a ser Parroquia en 1674. Fue atendida por cinco curas doctrineros: Baltasar Pereyra Orrego, Facundo Herrera Ramírez, Lorenzo Cortés de Ordas, Juan Gómez de Ureña y Tomás Francisco de Arnedo. Al mismo tiempo que atendían a los indios, como coadjutores de Antioquia atendían a los españoles, mulatos y mestizos que vivían en el valle especialmente en el “Sitio de Aná” que empezó a formarse por iniciativa de Juan Gómez de Ureña quien construyo la primera iglesia pajiza en honor de La Candelaria y empezó la que fue inaugurada un poco antes de la erección de la Villa, en el sitio donde todavía está. Los libros sacramentales de La Candelaria tienen aunque incompletas las partidas de San Lorenzo de Aburrá. El óleo del Santo Patrón se conserva hoy en el templo de San José.

 Parroquia de Nuestra Señora de Aná que pasó a llamarse de Medellín desde 1675. Existe como tal desde 1674 cuando tomó posesión el Dr. Lorenzo Castrillón, hermano de Doña Ana, quien había hecho oposición no solo al curato de indios, sino también al de españoles. Como tal le dio posesión el obispo de Popayán y fue confirmado por el Rey en 1677 después del pleito seguido por los eclesiásticos y el Cabildo de la Villa quienes pedían el privilegio de elegir cura y alegaban que Castrillón sólo era doctrinero de San Lorenzo. El Dr. Castrillón termino el templo que subsistió hasta 1766 cuando se empezó la construcción del actual.

Sucedieron al Dr. Castrillón los Pbros. Dr. Carlos de Molina Palacio, Dr. Esteban Antonio de Posada y el Dr. Juan Salvador de Villa y Castañeda. Este construyó el templo que en esencia es el actual en el mismo lugar del anterior, aumentando su área hacia la plaza mayor. El nuevo templo fue inaugurado en  1776. Al Dr. Villa sucedieron el Dr. José Antonio de Posada Montoya y Francisco José Bohórquez. En tiempo de la reconquista española y de los primeros años de la República hubo varios curas internos. A éstos sucedió en 1825 a 1871 el Pbro. Dr. Francisco de Paula Benítez López. Desde 1868 La Candelaria fue catedral episcopal. Los párrocos que sirvieron la parroquia de La Candelaria desde 1871 fueron: José María Gómez Ángel, Joaquín Bustamante Tobón, Jesús María Marulanda Arango, Víctor Escobar Lalinde, Ricardo Pastor Correa Ochoa, Rafael Garcés Molina, Alejandro Correa Restrepo, Germán Montoya Arbeláez y el actual Manuel Betancur Campuzano.

 Patrona y Fiestas Patronales. Desde 1630 funcionó en El Poblado de San Lorenzo la Cofradía de Nuestra Señora de La Candelaria. El primer Cabildo de Villa eligió La Candelaria por patrona. Cada año el propio Cabildo hacía con el párroco la elección del alférez para la fiesta patronal y asistía a las fiestas. Comprendían fiestas de iglesia y fiestas de plaza como lidia de toros. La imagen es colonial y aunque se ignora su verdadero origen ciertamente existía cuando la fundación de la Villa.

 Medellín, sede de la Vicaría Superintendente. Tan importante y central era Medellín que desde 1755 fue la sede de la Vicaría Superintendente de la provincia de Antioquia, dependiente de la diócesis de Popayán. El Vicario superintendente tenía ciertas facultades de obispo para facilitar la administración pastoral. Fueron vicarios superintendentes: Esteban Antonio de Posada, Carlos de Molina Castaño, Juan Salvador de Villa y Castañeda, José Jerónimo de La Calle, Alberto María de La Calle, Lucio de Villa Tirado, José Nicolás Benítez y José Miguel de La Calle.

 Diócesis de Antioquia. Desde que en 1804 fue creada la diócesis de Antioquia, la Villa de Medellín pretendió ser la sede y así lo solicitó al Rey. El primer obispo señor Garnica también pidió lo mismo. En 1831 el Procurador de Medellín Juan Carrasquilla solicitó el traslado de la sede a Medellín, pero solamente en 1868 se logró ese traslado. Desde entonces Medellín es sede episcopal.

 Obra de la diócesis en Medellín. La diócesis fue regida por cinco obispos: Valerio Antonio Jiménez, José Joaquín Isaza, José Ignacio Montoya, Bernardo Herrera Restrepo y Joaquín Pardo Vergara. En 1902 fue elevada la diócesis a la categoría de arquidiócesis durante la administración del señor Pardo, a quien sucedieron como arzobispos Manuel José Caicedo, Tiberio de Jesús Salazar, Joaquín García Benítez y el actual Tulio Botero Salazar.

 Las obras principales de las diócesis en Medellín han sido: El Cabildo Catedral, el seminario conciliar, la catedral de La Candelaria y la construcción de la de Villanueva, de la erección de mas de cien parroquias para la administración pastoral de la ciudad, la realización de dos Sínodos Diocesanos y la preparación de un tercero, la participación en casi todas las obras de carácter social que existen en Medellín como hospitales, acilos, orfanatos, etc.

 La presencia de la Iglesia Católica en estos trescientos años de la ciudad de Medellín no pueden ignorarse y menos aun desconocerse. Quien desapasionadamente estudie su historia tiene que constatar la permanente presencia de la iglesia en todas las actividades de la ciudad. Estúdiese no más su planta física, el plano de sus construcciones y se vera que así como junto al templo de La Candelaria- que aun queda en pie como testimonio del pasado- nació la Villa, junto a una capilla o un templo han surgido todos y cada uno de los barrios que integran hoy la que Uribe Ángel llamó “La ciudad blanca de los Andes, la ciudad pulcra de América, la ciudad bella de Colombia, la ciudad risueña de Antioquia”.”

 

Los templos de Sofia Ospina de Navarro May 15, 2009

Filed under: Archivos Celestiales — Daniela Echavarria @ 4:21 pm

En el libro Colombia País de Ciudades, Medellín. Publicado en 1962, Sofía Ospina de Navarro escribió un relato titulado: Los Templos, el cual se cita a continuación.

 “Tratándose de nuestros templos, quizá sea preferible sustituir el acostumbrado relato histórico, con fechas de erección, estilo arquitectónico y tesoros de sacristía, con un sencillo comentario sobre el significado espiritual que tienen ellos para los viejos medellinenses.

Cosa bien sabida es que el de “La Candelaria”-antes La Catedral- así como el de “La Veracruz”y algunos otros, les correspondió a los primeros españoles que en tiempos de la colonia llegaron a nuestras montañas, no solamente colocar la primera piedra, sino cuantas hallaron a su alcance, ya que fueron ellas el material principal de la construcción.

Y parece que aquellos buenos cristianos no gozaban entonces de suficientes medios pecuniarios, pues no los decoraron interiormente con ricas tallas doradas, como lo hicieron en los de Santa Fe de Bogotá y otras ciudades del país, a pesar de encontrarse en la tierra de las buenas maderas y del oro.

 Los templos son la manifestación espiritual de una ciudad y guardan un tesoro valioso de inolvidables recuerdos de infancia para quienes en ella nacieron y crecieron. Cómo olvidar aquel donde la buena madre, echándonos sobre los hombros su brazo cariñoso nos preparó para la comunión, inclinándose para decirnos al oído, mientras nos golpeábamos el pecho: “Señor, yo no soy digno de que entréis en mi pobre morada”? O el que nos permitió correr sobre sus muros nacientes en los felices días de vacaciones.

 A la historia de algunos templos de Medellín está unida también la personalidad de emprendedores y virtuosos sacerdotes, que supieron darles vida material y espiritual. Por ejemplo, cada uno de esos pequeños bloques de barro cocido, llamados adobes, que forman la estructura de nuestra Basílica – objeto de admiración para los turistas- es una placa a la memoria del Canónigo Jesús María Marulanda, quien dedicó muchos años de su vida a la heroica empresa de construirla.

Teniendo que luchar en un principio con la crítica social, ya que una catedral de ladrillos, sin esmalte, no dejaba satisfechos a los numerosos amigos del cemento y las pinturas vistosas. No entendían ellos cómo, sin faltar a las reglas de la estética, aquellos severos muros de barro pudieran llegar a lucir en su interior lujosos altares y confesionarios de mármol, como los que hoy decoran el magnífico templo.

 El Padre Marulanda, hombre inteligente y práctico, no tomó el rábano por las hojas… Y con las primeras sumas de dinero donadas para el templo no empezó a construirlo, sino que se hizo dueño de chircales, que fueron un negocio productivo, y en cuyos hornos se iban cociendo, a la par que los adobes, sus optimistas ilusiones de buen antioqueño.

 Hay en Medellín otros templos, entre ellos el de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, del bello estilo gótico, con cúpulas de cobre- que se han edificado a base de periódicos leídos, cajetillas de cigarrillos, cajas de de lata, frascos y botellas… Pues con el producido de la venta voluminosa de estos desperdicios caseros, pedidos personalmente en hoteles y residencias por el Padre Eduardo Díez , unido a unas cuantas limosnas de los fieles, se levantan hoy triunfalmente. Hazaña que le ha valido al Padre Eduardo Díez para merecer lucir sobre su pecho la “Medalla de Civismo”que Medellín por medio de la “Sociedad de Mejoras Públicas”, concede anualmente al más meritorio ciudadano.

 La casa habitada por este sacerdote- quien tiene la simpática humildad de un cura de aldea francesa- no parece un hogar, sino más bien un depósito de cosas inservibles. Que quizás, puedan estorbar el paso y hasta modificar la vista a quienes la visitan, pero son un atrayente espectáculo para quien ha sabido utilizarlas como peldaños para subir al cielo.

Medellín habrá de ser, no muy tarde, la ciudad de los templos. Más de veinte parroquias han nacido bajo el mandato del ilustre prelado Monseñor Tulio Botero Salazar. Y esas pobres capillas de techos provisionales, en las que hoy se sostiene el culto con la ayuda de las típicas ventas de empanadas, que a sus puertas instalan los domingos las piadosas vecinas, algún día levantarán también sus airosas cúpulas.

Los templos de Medellín tal vez no llegarán a ser mirados jamás como ricos santuarios, pero son monumentos levantados a Dios por el amor y el sacrificio”.

 

Galeria de Antaño May 13, 2009

Filed under: Archivos Celestiales — Daniela Echavarria @ 10:26 pm

Esta galería  busca mostrar cómo han ido cambiando las iglesias de la ciudad de Medellín a través de los años. La mayor parte de estas fotografías fueron encontradas en libros que cuentan la historia de Medellín y su desarrollo